miércoles, 16 de septiembre de 2015

HABILIDADES SOCIO-EMOCIONALES:
Las habilidades sociales son competencias definidas por el comportamiento que un individuo puede tener en su entendimiento de los diversos códigos sociales, en sus actitudes y sus expresiones en la sociedad.  Permiten a una persona expresar sus propios sentimientos, necesidades y opiniones, lo que garantiza el bienestar personal, capacidad de trabajo en grupos y por supuesto una gran ventaja en entrevistas de trabajo.
Las empresas están buscando un conjunto de capacidades que no son parte del perfil técnico-profesional, se denominan habilidades socioemocionales, y están ligadas a la personalidad y a la formación del carácter. Algunas fundamentales que debemos demostrar en una entrevista y mejorarlas día a día son la perseverancia, la resistencia a la frustración, la integridad, la flexibilidad, comunicación interpersonal y en general tener una buena actitud a la hora de afrontar cualquier conflicto. También es imprescindible nuestro nivel  de autoestima, es decir, creer en nosotros mismos y nuestro trabajo, autoconocimiento o conocer nuestras posibilidades y capacidades y por ultimo orientación laboral, luchando por alcanzar nuestras metas
Poseer estas competencias tiene recompensas que van más allá de conseguir un empleo. Según Wendy Cunningham, especialista en educación del Banco Mundial, para que nuestro capital humano sea competente se necesita incorporar prácticas que enseñen habilidades socioemocionales tanto en escuelas primarias como en institutos. Además, según un estudio del Banco Mundial, los trabajadores con mayores habilidades cognitivas y socioemocionales consiguen los mejores empleos, consiguen mayores recompensas económicas y por supuesto personales, por lo que están más satisfechos, independientemente de su nivel académico.
Las habilidades socioemocionales hay que practicarlas y aplicarlas, al igual que el estudio, pues son algo imprescindible no solo para afrontar satisfactoriamente una entrevista de trabajo, sino para nuestro día a día.

Habilidades sociales para la planificación:
Tomar decisiones.
Rechazar peticiones.
Discernir la causa de un problema.
Establecer un objetivo.
Determinar las propias habilidades.
Recoger información.
Resolver los problemas según su importancia.
Tomar una decisión.
Concentrarse en una tarea.
Cuatro son las habilidades que más suelen valorar las empresas. En primer lugar, figura la capacidad de comunicación, en la que se incluye convencer, escuchar, persuadir, exponer las ideas de forma clara o formular las preguntas adecuadas en cada caso para conseguir toda la información que se necesita para conocer o resolver un asunto.

La flexibilidad se sitúa en el segundo puesto y ha ido ganando posiciones durante los últimos años, debido al creciente clima de incertidumbre económica en el que nos movemos. Así, el trabajador tiene que tener una mente abierta y adaptarse a cualquier cambio y situación complicada que se pueda producir en la empresa por las nuevas «exigencias del guión», que cada vez son mayores en el actual entorno de constante cambio.

La habilidad para entender las necesidades y los sentimientos de los demás, más conocida comoempatía, es la tercera del ranking. Esta destreza consiste en ponerse en el lugar del otro y responder de forma correcta a sus necesidades emocionales. Al entender las motivaciones de los demás, uno se puede adaptar mejor a sus intereses.

La última habilidad solicitada es la capacidad de trabajar en equipo. No hay que olvidar que las empresas exitosas son la suma de varios grupos de personas que cooperan y colaboran juntas solventando, cada una desde su parcela de conocimiento, cualquier tipo de problemas que se les puedan plantear.

El optimismo, creer en uno mismo, saber asumir riesgos y responsabilidades, el compromiso y la vocación de servicio son otras de las habilidades habituales solicitadas en muchos puestos de trabajo, independientemente del sector de actividad.
Los seleccionadores también se fijan en que los candidatos tengan autoconfianza, autocontrol y motivación, de forma que dichas características se reflejen posteriormente en el desempeño del puesto. Por ello, a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo hay que mentalizarse de que uno se está vendiendo a sí mismo, por lo que deberá hacerlo de la mejor manera posible, desplegando todas sus aptitudes sociales.









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